martes, 5 de mayo de 2020

Cómo Construir Un Matrimonio Fuerte - Reflexión

12 rasgos que las parejas "felices" tienen en común - Tatatatan

Cómo construir un matrimonio fuerte Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer. 1 Pedro 3.7

El matrimonio de dos cristianos es ante todo un compromiso con Jesucristo y luego de uno con el otro. A Satanás le encanta destruir los matrimonios y la mejor protección en contra de sus ataques es una profunda relación, mutuamente compartida, con Jesucristo y un compromiso a obedecer la Palabra de Dios. Ante este tipo de compromiso, no creo que un matrimonio pueda fracasar.

Sin embargo, para ampliar sobre esto, aquí hay dos principios que fortalecen el matrimonio. En primer lugar, concentrarse en ser lo que usted debe ser en lo interno, no solo en lo que dice, lo que tiene o incluso su apariencia externa. 

Pedro le da a este principio a las esposas en 1 Pedro 3.3–4, pero sin duda se aplica a los esposos también: «Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios».

Un segundo principio es el siguiente: concéntrese en aprender quién es su cónyuge. He aconsejado a muchas personas cuyos matrimonios estaban decayendo simplemente porque nunca habían tenido tiempo para llegar a conocer uno al otro. 

Es importante darse cuenta de que ninguna persona es perfecta y el matrimonio tampoco lo es. Si está aferrado con frustración a un ideal de lo que quiere que su cónyuge sea, usted está dañando su matrimonio. 

Abandone su idea de la pareja perfecta y empiece a aprender a comprender y amar la pareja que tiene. Viva con su pareja «sabiamente» (1 Pedro 3.7).

¿Qué puede hacer o va a hacer para ser un estudioso de su cónyuge?

fuente: sigueme.net

La Carga Más Pesada Que Puede Llevar Una Persona Es Un Rencor

¿Cómo dejar de ser rencorosos?

¿Quiere soltar el pasado y reclamar el futuro? Haga lo que dijo Paul Boese: El perdón no cambia el pasado, pero agranda el futuro.


La Carga más Pesada que Puede llevar una Persona es un Rencor. Por John Mason

El perdón es la clave para la paz personal. El perdón da lugar a la acción y crea libertad. Todos debemos decir lo correcto después de haber dicho lo incorrecto. 

Lawrence Sterne dijo: «Solo los valientes saben perdonar… un cobarde nunca perdonó; no es parte de su naturaleza». Josiah Bailey agrega: «Es verdad que los que más perdonan son los que serán más perdonados».

Uno de los secretos de una vida larga y fructífera es perdonar a todo el mundo, todas las cosas, todas las noches antes de acostarse. Peter Von Winter dijo: «Castigar es humano, perdonar es divino». Cuando usted le guarda rencor a alguien, pierde el equilibrio en su vida. 

Cuando deja de alimentar un resentimiento, éste muere. Usted no necesita que un doctor le diga que es mejor quitar un resentimiento que alimentarlo. El perdón es algo raro; da calor al corazón y enfría el dolor.

Es mucho mejor perdonar y olvidar que odiar y recordar. Josh Billings dice: «No hay venganza tan completa como el perdón». Richard Nixon dijo: «Los que odian no ganan a menos que usted los odie, y entonces se destruye a sí mismo». 

El no perdonar bloquea las bendiciones; el perdón las deja fluir. ¿Por qué algunas oraciones no son contestadas? D. L. Moody dice lo siguiente: «Creo firmemente que muchas oraciones no son contestadas porque no estamos dispuestos a perdonar a alguien».

¿Quiere soltar el pasado y reclamar el futuro? Haga lo que dijo Paul Boese: «El perdón no cambia el pasado, pero agranda el futuro ». Harry Fosdick dijo: «Nadie puede estar equivocado con un hombre y estar en la voluntad de Dios». 

Usted puede estar equivocado en el medio de estar en lo cierto cuando no perdona a alguien. «Proteste mucho diciendo que tiene razón, y va a estar equivocado» (proverbio judío).

La Biblia dice en Efesios: «Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo» (Efesios 4:31, 32). 

Formúlese a sí mismo esta pregunta: «Si Dios está dispuesto a perdonar, ¿quién soy yo para no perdonar?»
Fuentye: sigueme.net