miércoles, 22 de abril de 2026

Mujer, Nunca Olvides Lo Valiosa Que Eres - Reflexión

 


Mujer, nunca olvides lo valiosa que eres. No fue casualidad tu existencia, ni es coincidencia tu propósito. Dios te creó con amor, con intención y con un diseño perfecto.

La Palabra de Dios dice en Salmos 139:14:
“Te alabaré, porque formidables y maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien.”
Así eres tú: una obra maravillosa en las manos de Dios.

Aun en los momentos difíciles, cuando sientas que no puedes más, recuerda que tu fuerza no viene solo de ti, sino de Aquel que te sostiene. Como dice Filipenses 4:13:
“Todo lo puedo en Aquel que me fortalece.”

Tu esfuerzo diario, tu dedicación en lo que haces, tu amor al cuidar, al luchar y al levantarte cada día, no pasan desapercibidos delante de Dios. Eres una mujer valiente, como lo describe Proverbios 31:25:
“Fuerza y honor son su vestidura; y se ríe de lo por venir.”

No te compares, no te menosprecies, no dudes de tu valor. Dios te ha dado dones, talentos y un propósito único. Cada paso que das, aunque pequeño, te acerca a lo que Él ha preparado para ti.

Sigue adelante, sigue creciendo, sigue confiando. Porque Dios tiene pensamientos de bien para tu vida, como dice Jeremías 29:11:
“Porque yo sé los planes que tengo para ustedes… planes de bienestar y no de calamidad, para darles un futuro y una esperanza.”

Hoy levántate con fe, con valentía y con la certeza de que eres una mujer valiosa, fuerte y amada. Tu historia aún se está escribiendo, y lo mejor está por venir.

💖 Eres única, eres valiosa, eres creación de Dios. Nunca lo olvides. 💖



sábado, 15 de enero de 2022

Levántate y Confía en Dios - Reflexión

 



La Biblia es la historia de los hombres y mujeres que muchas veces fallaron a Dios. Pero también es la historia de las muchas oportunidades que Dios les da.

Abraham se equivoca y falla, una y otra vez, y aún así Dios no deja de darle lo que Él le había prometido.

Jacob fue obstinado y egoístamente quiere tener bendiciones y es Dios que, vez tras vez, le enseña que la bendición está en poner su confianza en Él.

El pueblo de Israel que por 40 años desconfía, se queja y divaga por el desierto y es Dios que por 40 años les guarda, protege y ama y finalmente les lleva a la tierra que Él les prometió.

Sansón, que muchas veces se aparta de los caminos de Dios, hace su voluntad e incumple sus promesas y con todo, Dios le sigue amando y cumple sus propósitos y sus promesas en él.

David, quien pide ser examinado aún de sus pecados que le son ocultos, pero que horroriza con los que son públicos. Pero aún así Dios ve en el su fe y la intención de su corazón, y le perdona, haciendo de él un ejemplo de integridad.

Los apóstoles, hombres imperfectos que aspirar y anhelan vivir una vida de perfección. Y que sinceramente prometen y vuelven a prometer. Pero Dios les hace testigos de su amor y su poder.

Algo parecido pasa con nosotros. Hacemos promesas sinceras que fallamos una y otra vez, Prometemos y volvemos a prometer. Fallamos y volvemos a fallar. y Dios lo sabe, y no por eso disminuye su amor y su gran misericordia, esperando que volvamos a Él.

Lo que Dios anhela es nuestra determinación de insistir, de proseguir, de obstinadamente volver a prometer y anhelar la vida que Dios espera de los suyos.

Levántate. Inténtalo de nuevo. Vuelve a intentarlo. No te dejes vencer y cree en tu Dios, que es un Dios de nuevas oportunidades.

Y recuerda que lo importante no es quien gana o pierde las batallas sino quien gana la guerra. Y Dios nos ha prometido la victoria. Porque so desea Dios y eso finalmente hará Dios.

Fuente: renuevo.com



viernes, 21 de agosto de 2020

7 Poderosos Actos De Amor Que Te Unen Más A Tu Pareja



Todas las parejas desean que el amor en su relación nunca desaparezca y se mantenga sólido y fuerte desde el primer día hasta la eternidad; aun conociendo que la pasión pueda disminuir por simple ciencia. Mantener una relación exitosa no es cosa sencilla, los dos tienen que aprender a lo largo de los años de convivencia a crear un vínculo poderoso que unirá su cuerpo y alma, haciéndolos invencibles.
La carga de responsabilidades, obligaciones y todas las adversidades que cualquiera presenta en su vida, son retos y desafíos que se deben superar, para así aprender de los errores y conquistar metas. A pesar de los problemas que tenga una pareja (porque ninguna es perfecta), el amor entre ellas puede crecer de manera inexplicable.
Muchos creen que con los años de relación, el amor suele disminuir porque se vuelve costumbre; sin embargo, al contrario, con los años, en la relación puede cultivarse más amor, siempre y cuando los dos caminen en la misma dirección y estén comprometidos el uno al otro para lograrlo.

¿Cuál es la magia  ?

Existen muchas acciones de amor poderosas que hacen que el amor crezca a pesar de las adversidades; como son los detalles, las demostraciones de amor o la intimidad; pero hay otras que tal vez no son tan obvias y que harán de una relación la mejor de todas como si fuera magia. Veamos a continuación:

1 Una idea equivocada

La mayoría de las personas creen que están en una sola relación, eso es una idea errónea. Es decir, en cada relación hay dos relaciones: la que tú tienes con tu pareja y la que ella tiene contigo (no son la misma).  Piénsalo así, cada persona vive su propia experiencia, valora diferente las cosas y expresa su amor de distinta manera (y no necesariamente como uno quiere).
Para poder fortalecer la relación con tu pareja y unirla más a ti, deberás comprender e identificar cuál es su manera de amar, ya que existen distintas formas que se tienen arraigadas conforme lo experimentado en la infancia o en las experiencias pasadas. Por ejemplo: algunas parejas pueden ser felices cuando viven una relación fría sin tanto contacto físico y para otras no.
Cuando logras identificar la manera de amar de tu pareja, es probable que todos tus conflictos disminuyan de manera mágica e inesperada; porque ya no estarás esperando recibir nada a cambio.

2 No luches contra algo imposible

Las parejas que dedican toda su vida en tratar de cambiar a la pareja, nunca obtendrán frutos. Recuerda, las personas no cambian de la noche a la mañana y aunque uno se empeñe porque así sea, será una guerra desgastante.  Tal vez, tu cónyuge puede modificar algunas cosas que te molestan solo por mantener una buena convivencia, pero en realidad no cambiará comportamientos arraigados.
Si en realidad deseas que el amor en tu relación sea invencible y mágico, entonces deberás aprender a amar a tu pareja tal cual es, sin tratar de cambiarlo. Es decir, acéptalo con todos sus defectos, manías, virtudes y demás.

3 El amor no es un sacrificio

Algunas personas tienen la idea que entre más se sacrifiquen por su pareja, más amor obtendrán, pero no es verdad. El verdadero amor se demuestra cuando te pones en los zapatos de tu pareja, cuando apoyas y das sin recibir nada a cambio.
No se trata de dejar a un lado tus propios intereses y necesidades o incluso tus sueños para que tu pareja sea feliz; al contrario, deberás ser capaz de equilibrar tus necesidades y las de tu pareja para que vivan en armonía. De lo contrario siempre existirá un sentimiento de culpa y resentimiento que acabará con tu amor.

4 Humildad

Es importante mantener la idea de que todos somos imperfectos y que es de humanos equivocarse para aprender de ello. Es decir, ser humildes para reconocer y aceptar los errores que se cometen para así perdonarse y perdonar. Cuando logras comprender este concepto, tu relación será más sólida y exitosa, puesto que abrirás una puerta de aprendizaje mutuo que los ayudará a ser más empáticos el uno con el otro.

5 Cero promesas

Este puede ser un error común que hacen todas las parejas, se prometen cosas que tal vez nunca serán ciertas. Eso provocará que la confianza disminuya o fracture. Por tal razón, es fundamental ser cautelosos para que lo que se promete sea algo que realmente se pueda cumplir, así la confianza se mantenga intacta. De lo contrario, estarás esperando o idealizando algo irreal y eso podrá desilusionarte por completo, provocando que el amor disminuya.

6 Aprende a escuchar

En muchas ocasiones estamos muy concentrados en pensar en nuestros propios problemas y olvidamos poner atención en lo que dice la pareja; es decir, estamos haciendo presencia físicamente pero la mente está en otro lado.
Por lo tanto, será preciso cambiar de actitud y realmente escuchar a la pareja, concentrarse en el aquí y ahora (en el presente); si lo haces podrás saber qué cosas necesita tu cónyuge, qué es lo que piensa, siente y demás.

7 Deja de fantasear

Las suposiciones son un obstáculo para ser feliz con tu pareja. Eso de pensar cosas que realmente no son ciertas y que solo te ponen en duda solo fracturara la confianza y el amor entre los dos. Por ello, debes ser capaz de comunicarte de manera asertiva cuando tengas algún tipo de inquietud, duda o molestia; para así aclarar las cosas y encontrar soluciones en conjunto.

La intimidad, los detalles de amor, salir de la rutina, son demostraciones de amor que unen a las parejas. Sin embargo, deberás ir un paso adelante; por ello aplica estos consejos para que el amor se fortalezca y puedan alcanzar la felicidad. ¡Viva el amor!
Fuente: familias.com

Cómo Acercar Nuestros Hijos A Dios




Tus pequeños -como niños- tienen el alma y corazón listos para conocer y amar a Dios. Acompañarlos en este proceso te llenará de bendiciones y aprendizajes
Un señor que se consideraba muy devoto de Dios, se molestaba cuando una madre iba con su hijo -quien padecía síndrome de Down-, a las celebraciones de la iglesia cada domingo.
En una ocasión, al salir, interceptó a la madre para decirle: «¿Usted sabía que no está obligada a traer a misa a su hijo cada semana?«. La señora, sorprendida, no sabía  cómo reaccionar. ¿Qué molestaría a este buen hombre sobre la asistencia de su pequeño a la iglesia?, se preguntó. Para no adivinar, lo cuestionó.
«Su hijo no comprende qué hace aquí, y con su hiperactividad nos molesta a los que deseamos escuchar al sacerdote«, le dijo este señor, con un tono ácido e intolerante. Al elevar su tono y pretender explicarse, el hombre había chocado con dos pequeñas que estaban junto a él, y había pisado a un joven que oraba.
Mientras la madre sentía cómo la sangre le subía a la cabeza, por semejante conclusión tan aventurada, su hijo, de quince años se puso de pie, hizo cariños a las pequeñas atemorizadas por el empujón el hombre, se disculpó con el joven, y le pidió a su madre que orara con él a Dios por ese hombre, que sin duda tenía un corazón adolorido.

Tú, ¿sabes quién es Dios?

Este joven, indudablemente sabía quién era Dios, le conocía. Supo reaccionar cálidamente ante una agresión directa a su persona, supo confortar a su madre que sintió como una afrenta el comentario radical del hombre, y -en el inter- se dio oportunidad para disculparse en nombre de otro con las pequeñas y el joven.
El primer hombre, en cambio, sentía que era muy devoto, y exigía le permitieran «amar a Dios», olvidando que ese amor Cristo desearía que lo convirtiera también en compasión, caridad y delicadeza para tratar a otros hombres, como hermanos suyos que son.
Te confieso, yo me he sentido a veces como este airado personaje. Y «en nombre de mi Dios, y de mi fe», he juzgado duramente a otros, y he pretendido «enseñar» a otros sobre el Dueño y Señor del Mundo.  No ha funcionado, porque lo he hecho desde la superioridad, y la manera de compartir la fe, de compartir a Dios, es solo desde el amor, el ejemplo y la delicadeza.

Te muestras a los pequeños

En el evangelio de San Mateo, podemos leer esta oración hecha por Jesús a su Padre: «Oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, gracias por esconder estas cosas de los que se creen sabios e inteligentes, y por revelárselas a los que son como niños» (Mt 11: 25).
La fe en Dios, no es algo que se conoce con la inteligencia, es algo que se experimenta, algo que se vive.
¿Qué significará «ser como niños», entonces? Es importante conocer esto si queremos vivir la fe y compartirla con nuestros hijos.

Invitados a ser «como niños»

En otro apartado de la Biblia, leemos que los niños intentaron acercarse a Jesús, y los apóstoles los despidieron, enfrentándose al cuestionamiento del Hijo de Dios, quien les dijo: «dejad que los niños vengan a mí, porque de ellos es el reino de los Cielos».
Los apóstoles se desconcertaron, ¿se había vuelto loco Jesús?. En el Israel antiguo, el cumplimiento de la Ley, el merecimiento de la salvación, lo eran todo. De esa manera asegurarían el favor de Yahvé.  ¿Qué quería decir Jesús con estas novedosas palabras?
Que los hombres, para recibir a Dios, debían olvidar sus aires de grandeza, su soberbia, su orgullo, su carrera por «ser el que más ayunaba, ser el que más oraba». Debían aprender a pedir y a agradecer lo obtenido con sencillez y espontaneidad, debían dejar que Dios los convirtiera en vasos nuevos.

¿Quieres enseñar a tu hijo a amar a Dios? Sé como tu hijo

Tu hijo, que no se preocupa por la renta, por tener contento al jefe, o por la talla extra que ha subido, disfruta el hoy. No le importa si te matas para darle «un futuro», y en cambio, valora tu presencia activa y atenta cuando decides regalársela.
Él valora los encuentros cercanos contigo y con su comunidad. ¿Quieres que tu hijo de un lugar a Dios en su vida? Invítalo a tener encuentros con Él, encuentros cálidos, reconfortantes y llenos de sentido.

Algunas sugerencias:

Procura momentos fijos en los que hablarás a Dios: al despertar, antes de dormir, antes y después de comer, cuando sienta miedo, cuando suceda algo bello, qué agradecerán juntos.
Invítalo a entablar un diálogo con Dios. Háblale a Dios en nombre de tu hijo, contándole lo que les preocupa como familia, invitándolo a los partidos de fútbol, agradeciéndole por ese bello atardecer, por los gusanos curiosos tan llenos de detalles que entretienen tanto a tu hijo cuando los descubre.
Escúchalo, y valida su manera de buscar a Dios. Pregúntale si sabe quién es Dios, si entiende qué significa que Él nos ame tanto. Mi hijo de tres años, cuando veía los crucifijos en casa, se inquietaba por los maltratos físicos que sufrió Jesús, y -antes de aprender a hablar- le decía «Au», algo así como «ese, al que le duele su cuerpo».  Conociendo cómo ellos ven a Dios, puedes encontrar maneras de guiar su visión tierna y bella de Dios amoroso.
Muéstrale las ventajas de ser hijo de Dios. Tiene un Dios que lo ama mas que nadie en el mundo, que lo ama desde antes de ser concebido en tu vientre, que lo cuidará cuando nadie pueda. Este Dios entra a su corazón cuando él o ella lo invitan, ¡es un Dios maravilloso», repasen juntos las grandes cualidades de nuestro buen Padre, será reconfortante para él o ella saberse tan amado y tan bien cuidado.

Déjalo que se cuestione sobre Dios. Escucha serenamente sus dudas sobre Dios y responde a su nivel, preguntándole también su pensar sobre aquello que le da curiosidad. Esto permitirá diálogos muy enriquecedores entre ustedes.

martes, 5 de mayo de 2020

Cómo Construir Un Matrimonio Fuerte - Reflexión



Cómo construir un matrimonio fuerte Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer. 1 Pedro 3.7

El matrimonio de dos cristianos es ante todo un compromiso con Jesucristo y luego de uno con el otro. A Satanás le encanta destruir los matrimonios y la mejor protección en contra de sus ataques es una profunda relación, mutuamente compartida, con Jesucristo y un compromiso a obedecer la Palabra de Dios. Ante este tipo de compromiso, no creo que un matrimonio pueda fracasar.

Sin embargo, para ampliar sobre esto, aquí hay dos principios que fortalecen el matrimonio. En primer lugar, concentrarse en ser lo que usted debe ser en lo interno, no solo en lo que dice, lo que tiene o incluso su apariencia externa. 

Pedro le da a este principio a las esposas en 1 Pedro 3.3–4, pero sin duda se aplica a los esposos también: «Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios».

Un segundo principio es el siguiente: concéntrese en aprender quién es su cónyuge. He aconsejado a muchas personas cuyos matrimonios estaban decayendo simplemente porque nunca habían tenido tiempo para llegar a conocer uno al otro. 

Es importante darse cuenta de que ninguna persona es perfecta y el matrimonio tampoco lo es. Si está aferrado con frustración a un ideal de lo que quiere que su cónyuge sea, usted está dañando su matrimonio. 

Abandone su idea de la pareja perfecta y empiece a aprender a comprender y amar la pareja que tiene. Viva con su pareja «sabiamente» (1 Pedro 3.7).

¿Qué puede hacer o va a hacer para ser un estudioso de su cónyuge?

fuente: sigueme.net