viernes, 2 de octubre de 2026

SI QUIERES ENSEÑAR A TUS HIJOS A AMAR A DIOS - Reflexión

 


 SI QUIERES ENSEÑAR A TUS HIJOS A AMAR A DIOS, EMPIEZA POR AMARLOS COMO CRISTO

“Dejad que los niños vengan a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos.”
— Mateo 19:14

Nuestros hijos tienen un corazón dispuesto a descubrir el mundo, a confiar, a preguntar y a amar. Y también tienen un corazón capaz de conocer a Dios.

Por eso, enseñarles a acercarse al Señor no comienza solamente llevándolos a la iglesia, enseñándoles versículos o diciéndoles que deben orar.

Comienza con la manera en que nosotros vivimos nuestra fe delante de ellos.

Porque nuestros hijos no solamente escuchan lo que les decimos de Dios.

Observan cómo tratamos a las personas.
Observan cómo hablamos.
Observan cómo perdonamos.
Observan cómo reaccionamos cuando estamos enojados.
Observan si nuestra fe se convierte en amor.

🌿 UNA HISTORIA QUE NOS HACE PENSAR

Un hombre que se consideraba muy devoto se molestaba porque una madre llevaba cada domingo a su hijo, un adolescente con síndrome de Down, a las celebraciones de la iglesia.

Un día, al salir, se acercó a la madre y le dijo que no estaba obligada a llevar a su hijo.

La mujer, sorprendida, preguntó por qué.

El hombre respondió que el muchacho no comprendía lo que hacía allí y que, debido a su comportamiento, molestaba a quienes querían escuchar.

Mientras hablaba con dureza, aquel hombre terminó empujando accidentalmente a unas pequeñas y pisando a un joven que estaba orando.

La madre se sintió profundamente herida.

Pero entonces ocurrió algo hermoso.

El muchacho se acercó a las niñas, las tranquilizó, se disculpó con el joven y luego le pidió a su madre que oraran por aquel hombre, porque seguramente tenía un corazón herido.

Detente un momento y piensa:

¿Quién de los dos había comprendido realmente lo que significa conocer a Dios?

Uno hablaba mucho de religión.

El otro demostraba amor.

Uno juzgaba.

El otro perdonaba.

Uno se sentía con derecho a señalar.

El otro respondió con compasión.

Y aquí encontramos una gran lección:

No siempre quien más habla de Dios es quien mejor refleja el corazón de Dios.

Jesús nos enseñó que nuestra fe debe producir frutos.

Amor.
Compasión.
Humildad.
Paciencia.
Misericordia.
Perdón.

Porque no podemos decir que amamos a Dios mientras despreciamos a las personas que Él creó.

👨‍👩‍👧‍👦 LOS HIJOS APRENDEN MÁS DE LO QUE VEN

Padres, nuestros hijos están aprendiendo de nosotros incluso cuando creemos que no están prestando atención.

Cuando papá pide perdón, el niño aprende humildad.

Cuando mamá perdona, aprende misericordia.

Cuando los padres oran juntos, el niño aprende dependencia de Dios.

Cuando la familia atraviesa una dificultad y, en lugar de desesperarse, busca al Señor, el niño aprende confianza.

Pero también sucede lo contrario.

Si hablamos de amor mientras vivimos con resentimiento, ellos lo perciben.

Si hablamos de perdón pero guardamos rencor, ellos lo observan.

Si les decimos que Dios es amor, pero tratamos con desprecio a los demás, nuestro ejemplo contradice nuestro mensaje.

Por eso, antes de preguntarnos:

“¿Cómo puedo enseñar a mi hijo a conocer a Dios?”

deberíamos preguntarnos:

“¿Qué está aprendiendo mi hijo acerca de Dios al observar mi vida?”

🙏 JESÚS NOS ENSEÑÓ A MIRAR A LOS NIÑOS

Jesús dijo:

“Dejad a los niños venir a mí.”

Qué hermosa enseñanza.

Jesús no los consideró una molestia.

No los apartó.

No dijo que eran demasiado pequeños para acercarse a Dios.

Los recibió.

Los abrazó.

Los bendijo.

Y nos enseñó que necesitamos recuperar algunas características que los niños poseen:

La sencillez.

La capacidad de confiar.

La humildad para preguntar.

La alegría de descubrir.

La capacidad de maravillarse.

La disposición para recibir.

Tal vez por eso Jesús también habló de la necesidad de hacernos como niños para entrar en el Reino de Dios.

No significa ser ingenuos.

Significa abandonar el orgullo y reconocer humildemente:

“Señor, necesito de Ti.”

💕 PADRES: NO SOLO ENSEÑEN A SUS HIJOS A HABLAR CON DIOS

Enséñenles a caminar con Dios.

Oren con ellos cuando tengan miedo.

Den gracias con ellos cuando reciban una bendición.

Enséñenles a pedir perdón cuando se equivoquen.

Enséñenles a perdonar cuando alguien los lastime.

Lean juntos la Biblia.

Canten juntos.

Hablen de Dios en casa.

Pregúntenles qué piensan.

Permitan que hagan preguntas.

No se burlen de sus dudas.

Escuchen sus pequeños descubrimientos.

Y cuando miren algo hermoso, díganles:

“Mira qué maravilloso. Demos gracias a Dios.”

Cuando tengan un problema:

“Vamos a orar juntos.”

Cuando estén tristes:

“Dios está contigo y nosotros también.”

Cuando logren algo:

“Demos gracias al Señor.”

Así descubrirán que Dios no es solamente alguien de quien se habla los domingos.

Dios también está presente en la vida cotidiana.

🌱 NO LES ENSEÑES SOLAMENTE UNA RELIGIÓN; ENSÉÑALES UNA RELACIÓN CON DIOS

Un niño puede aprender muchos versículos y, sin embargo, no comprender el amor de Dios.

Puede aprender a cerrar los ojos para orar, pero necesita descubrir que puede hablar con su Padre celestial con confianza.

Puede asistir a la iglesia cada semana, pero necesita experimentar que la iglesia también puede ser un lugar de amor, aceptación, servicio y comunión.

Por eso, queridos padres:

No obliguen a sus hijos solamente a conocer las palabras de Dios.

Ayúdenlos a descubrir el corazón de Dios.

Que sepan que Dios los ama cuando están alegres y también cuando lloran.

Que sepan que pueden acercarse a Él cuando tienen miedo.

Que pueden contarle sus sueños.

Sus preocupaciones.

Sus preguntas.

Sus alegrías.

Sus fracasos.

Que descubran que nunca están solos.

❤️ Y RECUERDA ALGO MUY IMPORTANTE

Tus hijos no necesitan padres perfectos.

Necesitan padres sinceros.

Padres capaces de decir:

“Me equivoqué.”

“Perdóname.”

“Vamos a orar.”

“Yo tampoco tengo todas las respuestas, pero juntos podemos buscar a Dios.”

Eso también es enseñarles fe.

Porque un día nuestros hijos crecerán.

Llegará el momento en que tomarán sus propias decisiones.

Y quizás ya no podamos llevarlos de la mano como cuando eran pequeños.

Pero si durante sus primeros años les mostramos que Dios es amor, que la fe es una relación viva y que siempre pueden volver a Él, habremos sembrado algo que puede permanecer en sus corazones durante toda su vida.

🌅 UNA SEMILLA QUE PUEDE CAMBIAR UNA GENERACIÓN

Padre, madre:

Cada oración que haces con tu hijo es una semilla.

Cada abrazo es una semilla.

Cada palabra de ánimo es una semilla.

Cada vez que le enseñas a perdonar es una semilla.

Cada vez que lo llevas a buscar a Dios es una semilla.

Quizá hoy no veas el fruto.

Pero sigue sembrando.

Porque lo que hoy parece una pequeña semilla, mañana puede convertirse en un árbol que dé sombra, fruto y refugio a toda una familia.

Y quizá tus hijos algún día no recuerden todas las palabras que les dijiste.

Pero sí recordarán:

“Mi papá oraba conmigo.”

“Mi mamá me enseñó que Dios me amaba.”

“En mi casa aprendí a perdonar.”

“Cuando tenía miedo, mis padres me enseñaron a confiar en Dios.”

Ese será uno de los mayores legados que podrás dejarles.

🙏 ORACIÓN FINAL

Señor, ayúdanos a ser padres que no solamente hablen de Ti, sino que reflejen Tu amor.

Danos sabiduría para enseñar.

Paciencia para escuchar.

Humildad para reconocer nuestros errores.

Amor para corregir sin destruir.

Y un corazón dispuesto a mostrarles a nuestros hijos que caminar contigo es la mejor decisión que podemos enseñarles.

Que nuestros hogares sean lugares donde nuestros hijos aprendan a conocerte, amarte y confiar en Ti.

Porque al final, Señor, no queremos solamente dejarles una herencia material.

Queremos dejarles algo mucho más grande:

Una fe que permanezca.
Un corazón que ame.
Una familia que ore.
Y un camino que siempre los conduzca hacia Ti.

“Dejad que los niños vengan a mí...” — Mateo 19:14

❤️ Padres, acerquen sus hijos a Dios, pero recuerden: la primera Biblia que muchos hijos leerán será la vida de sus propios padres.

CÓMO CONSTRUIR UN MATRIMONIO FUERTE - Reflexión

 


“Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer.”
1 Pedro 3:7

Un matrimonio fuerte no se construye solamente con palabras bonitas, una casa, estabilidad económica o momentos felices. Se construye día tras día, cuando dos personas deciden caminar juntas delante de Dios, aun cuando llegan las dificultades.

Para un matrimonio cristiano, el compromiso comienza con Jesucristo y se refleja en el compromiso que asumimos con nuestro esposo o esposa. Porque cuando Cristo ocupa el centro del hogar, aprendemos que amar no significa solamente sentir; significa servir, respetar, escuchar, perdonar, tener paciencia y permanecer fieles.

El enemigo siempre buscará dividir aquello que Dios desea mantener unido. Por eso, una de las mayores protecciones para el matrimonio es cultivar una relación profunda con Dios y aprender a obedecer Su Palabra.

💕 PRIMERO: TRABAJA EN TI MISMO

Muchas veces queremos cambiar a nuestra pareja, pero olvidamos preguntarnos:

¿Qué necesita cambiar Dios en mí?

Un matrimonio comienza a fortalecerse cuando dejamos de señalar solamente los errores del otro y comenzamos a examinar nuestro propio corazón.

Pedro nos recuerda:

“El del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.”
— 1 Pedro 3:4

La verdadera belleza de una persona no está solamente en su apariencia, sino en la calidad de su corazón.

Un esposo que sabe escuchar.
Una esposa que sabe comprender.
Un esposo que sabe pedir perdón.
Una esposa que sabe perdonar.
Dos personas que saben hablar sin destruirse.
Dos corazones que, en lugar de competir, aprenden a caminar juntos.

Eso también es amor.

❤️ SEGUNDO: APRENDE A CONOCER A TU CÓNYUGE

Hay matrimonios que viven bajo el mismo techo, pero hace mucho tiempo dejaron de conocerse.

Conocemos sus horarios, sus costumbres y sus responsabilidades, pero quizá hemos dejado de conocer sus sueños, sus temores, sus heridas, sus luchas y aquello que lleva dentro de su corazón.

Pregúntale cómo se siente.
Escúchalo sin interrumpir.
Mírala a los ojos.
Pregúntale qué necesita.
Recuerden juntos por qué comenzaron a caminar unidos.

El amor necesita tiempo.

No basta con decir: “Te amo”. También debemos demostrarlo con nuestra manera de tratar a la persona que Dios puso a nuestro lado.

🌿 NO BUSQUES UNA PAREJA PERFECTA

Ningún matrimonio está formado por personas perfectas.

Tu esposo tiene defectos.
Tu esposa tiene defectos.
Tú también los tienes.

Si pasas toda tu vida comparando a tu pareja con un ideal que existe solamente en tu imaginación, terminarás dejando de valorar la persona que tienes delante.

Deja de buscar al esposo perfecto o a la esposa perfecta y comienza a aprender a amar, comprender y acompañar a la persona real que Dios puso a tu lado.

Eso no significa tolerar maltrato, violencia o injusticia. Significa comprender que todo matrimonio necesita crecer, madurar, corregir errores y aprender a amarse cada día mejor.

🙏 Y SOBRE TODO: PONGAN A DIOS EN EL CENTRO

Cuando llegan los problemas, no permitan que el orgullo tenga la última palabra.

Oren juntos.
Hablen juntos.
Perdonen.
Vuelvan a intentarlo.
Busquen a Dios.

Porque un matrimonio no se fortalece solamente cuando todo marcha bien. Se demuestra su fortaleza cuando llegan las tormentas y, en lugar de soltarse las manos, ambos deciden acercarse más a Dios y permanecer unidos.

Un hogar fuerte no es aquel donde nunca existen problemas.

Es aquel donde, aun en medio de los problemas, existe amor, respeto, perdón, fidelidad y fe.

Y cuando Cristo está en el centro, el matrimonio deja de ser solamente una relación entre dos personas y se convierte en un testimonio de lo que Dios puede hacer cuando dos corazones deciden caminar juntos de Su mano.

No esperes que tu pareja cambie para comenzar a amar mejor.
Comienza tú.

Porque quizá el milagro que estás esperando en tu matrimonio comience con una decisión que Dios quiere hacer primero en tu propio corazón.

“Vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer.” — 1 Pedro 3:7

❤️ Un matrimonio fuerte no se construye en un día; se construye cada día.

Wilmer Ventura A.

miércoles, 22 de abril de 2026

Mujer, Nunca Olvides Lo Valiosa Que Eres - Reflexión

 


Mujer, nunca olvides lo valiosa que eres. No fue casualidad tu existencia, ni es coincidencia tu propósito. Dios te creó con amor, con intención y con un diseño perfecto.

La Palabra de Dios dice en Salmos 139:14:
“Te alabaré, porque formidables y maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien.”
Así eres tú: una obra maravillosa en las manos de Dios.

Aun en los momentos difíciles, cuando sientas que no puedes más, recuerda que tu fuerza no viene solo de ti, sino de Aquel que te sostiene. Como dice Filipenses 4:13:
“Todo lo puedo en Aquel que me fortalece.”

Tu esfuerzo diario, tu dedicación en lo que haces, tu amor al cuidar, al luchar y al levantarte cada día, no pasan desapercibidos delante de Dios. Eres una mujer valiente, como lo describe Proverbios 31:25:
“Fuerza y honor son su vestidura; y se ríe de lo por venir.”

No te compares, no te menosprecies, no dudes de tu valor. Dios te ha dado dones, talentos y un propósito único. Cada paso que das, aunque pequeño, te acerca a lo que Él ha preparado para ti.

Sigue adelante, sigue creciendo, sigue confiando. Porque Dios tiene pensamientos de bien para tu vida, como dice Jeremías 29:11:
“Porque yo sé los planes que tengo para ustedes… planes de bienestar y no de calamidad, para darles un futuro y una esperanza.”

Hoy levántate con fe, con valentía y con la certeza de que eres una mujer valiosa, fuerte y amada. Tu historia aún se está escribiendo, y lo mejor está por venir.

💖 Eres única, eres valiosa, eres creación de Dios. Nunca lo olvides. 💖



sábado, 15 de enero de 2022

Levántate y Confía en Dios - Reflexión

 


La Biblia no es la historia de hombres y mujeres perfectos.
Es la historia de personas que fallaron, cayeron, dudaron, se equivocaron y muchas veces se alejaron de Dios.

Pero, sobre todo, es la historia de un Dios que nunca dejó de buscarlos, amarlos, corregirlos y darles nuevas oportunidades.

Abraham se equivocó. Tuvo momentos de miedo y tomó decisiones equivocadas. Sin embargo, Dios no abandonó el propósito que había trazado para su vida. La falla de Abraham no fue más grande que la fidelidad de Dios.

Jacob quiso alcanzar la bendición a su manera. Fue obstinado y muchas veces actuó desde su propio interés. Pero Dios trabajó en su corazón hasta enseñarle que la verdadera bendición no consiste solamente en recibir algo de Dios, sino en aprender a confiar plenamente en Él.

El pueblo de Israel caminó durante cuarenta años por el desierto. Dudó, se quejó, desobedeció y muchas veces olvidó las promesas de Dios. Pero durante esos cuarenta años, Dios no dejó de alimentarlos, protegerlos, guiarlos y sostenerlos.

Sansón tuvo grandes debilidades. Se apartó del propósito de Dios y tomó decisiones equivocadas. Pero incluso después de sus caídas, Dios todavía tenía un propósito para su vida.

David también cayó. Cometió pecados que dejaron heridas profundas. Sin embargo, cuando fue confrontado, reconoció su pecado y volvió su corazón hacia Dios.

Dios no aprobó sus errores, pero tampoco dejó de trabajar en sus vidas.

Y los apóstoles tampoco fueron hombres perfectos.

Tuvieron miedo.
Dudaron.
Discutieron.
Fallaron.
Prometieron permanecer firmes y luego tuvieron momentos de debilidad.

Pedro dijo que nunca abandonaría a Jesús… y terminó negándolo.

Pero Jesús no terminó la historia de Pedro en su caída.

Lo restauró. Lo levantó. Lo transformó y volvió a confiarle una misión.

Y quizá aquí encontramos una palabra para nosotros.

Porque nosotros también prometemos cambiar y volvemos a fallar.

Decimos: “Esta vez será diferente”, y volvemos a tropezar.

Intentamos avanzar y algunas veces retrocedemos.

Oramos, lloramos, prometemos, luchamos… y en ocasiones volvemos a cometer los mismos errores.

Pero escucha esto:

TU CAÍDA NO TIENE QUE SER EL FINAL DE TU HISTORIA.

Mientras tengas un corazón dispuesto a volver a Dios, todavía hay esperanza.

La misericordia de Dios no significa que Él apruebe nuestros errores. Significa que, cuando reconocemos nuestras faltas y regresamos sinceramente a Él, su gracia todavía puede levantarnos y transformar nuestra historia.

No te quedes en el suelo.

¡Levántate!

Si caíste, vuelve a levantarte.
Si fallaste, arrepiéntete.
Si te equivocaste, aprende.
Si perdiste una batalla, prepárate para la siguiente.
Si te alejaste de Dios, regresa a casa.

No permitas que la culpa te convenza de que ya no puedes volver.

El enemigo quiere que mires tu pasado.
Dios quiere que mires el propósito que todavía tiene para tu vida.

Quizá hoy estés atravesando una batalla que parece interminable. Tal vez hayas cometido errores que todavía te duelen. Tal vez estés decepcionado de ti mismo.

Pero recuerda:

Dios todavía puede escribir un nuevo capítulo.

No importa cuántas veces hayas caído; importa cuántas veces estás dispuesto a levantarte y volver a caminar con Dios.

Porque la vida cristiana no consiste en demostrar que nunca caemos.

Consiste en aprender a levantarnos por la gracia de Dios.

Y aquí está la esperanza:

No todas las batallas las ganarás. Pero no tienes que permitir que una batalla perdida determine el final de tu historia.

Sigue adelante.
Sigue creyendo.
Sigue orando.
Sigue buscando a Dios.
Sigue caminando.

Porque nuestra esperanza no está en nuestra propia fuerza.

Nuestra esperanza está en un Dios que permanece fiel aun cuando nosotros somos débiles.

Y cuando llegue el día en que mires hacia atrás, quizá descubras que aquellas lágrimas, aquellas caídas y aquellas luchas no fueron el final…

fueron parte del proceso mediante el cual Dios estaba formando tu vida.

🌿 Levántate. Inténtalo nuevamente. Vuelve a intentarlo.

Dios todavía no ha terminado contigo.

Porque Él es el Dios de Abraham, de Jacob, de David, de Pedro…

y también es tu Dios.

Y si hoy todavía tienes fuerzas para decir:

“Señor, aquí estoy. Volví. Ayúdame a comenzar nuevamente”,

entonces todavía hay esperanza.

🙏 UNA NUEVA OPORTUNIDAD

No importa cuántas veces hayas caído.
Levántate una vez más.

No porque seas fuerte, sino porque Dios sigue siendo fiel.

No porque nunca vuelvas a fallar, sino porque has decidido no rendirte.

No porque el camino sea fácil, sino porque sabes quién camina contigo.

Tu historia todavía no termina.

Dios sigue escribiendo.

Y mientras haya vida, hay una nueva oportunidad para volver a empezar con Dios.







viernes, 21 de agosto de 2020

7 Poderosos Actos De Amor Que Te Unen Más A Tu Pareja



Todas las parejas desean que el amor en su relación nunca desaparezca y se mantenga sólido y fuerte desde el primer día hasta la eternidad; aun conociendo que la pasión pueda disminuir por simple ciencia. Mantener una relación exitosa no es cosa sencilla, los dos tienen que aprender a lo largo de los años de convivencia a crear un vínculo poderoso que unirá su cuerpo y alma, haciéndolos invencibles.
La carga de responsabilidades, obligaciones y todas las adversidades que cualquiera presenta en su vida, son retos y desafíos que se deben superar, para así aprender de los errores y conquistar metas. A pesar de los problemas que tenga una pareja (porque ninguna es perfecta), el amor entre ellas puede crecer de manera inexplicable.
Muchos creen que con los años de relación, el amor suele disminuir porque se vuelve costumbre; sin embargo, al contrario, con los años, en la relación puede cultivarse más amor, siempre y cuando los dos caminen en la misma dirección y estén comprometidos el uno al otro para lograrlo.

¿Cuál es la magia  ?

Existen muchas acciones de amor poderosas que hacen que el amor crezca a pesar de las adversidades; como son los detalles, las demostraciones de amor o la intimidad; pero hay otras que tal vez no son tan obvias y que harán de una relación la mejor de todas como si fuera magia. Veamos a continuación:

1 Una idea equivocada

La mayoría de las personas creen que están en una sola relación, eso es una idea errónea. Es decir, en cada relación hay dos relaciones: la que tú tienes con tu pareja y la que ella tiene contigo (no son la misma).  Piénsalo así, cada persona vive su propia experiencia, valora diferente las cosas y expresa su amor de distinta manera (y no necesariamente como uno quiere).
Para poder fortalecer la relación con tu pareja y unirla más a ti, deberás comprender e identificar cuál es su manera de amar, ya que existen distintas formas que se tienen arraigadas conforme lo experimentado en la infancia o en las experiencias pasadas. Por ejemplo: algunas parejas pueden ser felices cuando viven una relación fría sin tanto contacto físico y para otras no.
Cuando logras identificar la manera de amar de tu pareja, es probable que todos tus conflictos disminuyan de manera mágica e inesperada; porque ya no estarás esperando recibir nada a cambio.

2 No luches contra algo imposible

Las parejas que dedican toda su vida en tratar de cambiar a la pareja, nunca obtendrán frutos. Recuerda, las personas no cambian de la noche a la mañana y aunque uno se empeñe porque así sea, será una guerra desgastante.  Tal vez, tu cónyuge puede modificar algunas cosas que te molestan solo por mantener una buena convivencia, pero en realidad no cambiará comportamientos arraigados.
Si en realidad deseas que el amor en tu relación sea invencible y mágico, entonces deberás aprender a amar a tu pareja tal cual es, sin tratar de cambiarlo. Es decir, acéptalo con todos sus defectos, manías, virtudes y demás.

3 El amor no es un sacrificio

Algunas personas tienen la idea que entre más se sacrifiquen por su pareja, más amor obtendrán, pero no es verdad. El verdadero amor se demuestra cuando te pones en los zapatos de tu pareja, cuando apoyas y das sin recibir nada a cambio.
No se trata de dejar a un lado tus propios intereses y necesidades o incluso tus sueños para que tu pareja sea feliz; al contrario, deberás ser capaz de equilibrar tus necesidades y las de tu pareja para que vivan en armonía. De lo contrario siempre existirá un sentimiento de culpa y resentimiento que acabará con tu amor.

4 Humildad

Es importante mantener la idea de que todos somos imperfectos y que es de humanos equivocarse para aprender de ello. Es decir, ser humildes para reconocer y aceptar los errores que se cometen para así perdonarse y perdonar. Cuando logras comprender este concepto, tu relación será más sólida y exitosa, puesto que abrirás una puerta de aprendizaje mutuo que los ayudará a ser más empáticos el uno con el otro.

5 Cero promesas

Este puede ser un error común que hacen todas las parejas, se prometen cosas que tal vez nunca serán ciertas. Eso provocará que la confianza disminuya o fracture. Por tal razón, es fundamental ser cautelosos para que lo que se promete sea algo que realmente se pueda cumplir, así la confianza se mantenga intacta. De lo contrario, estarás esperando o idealizando algo irreal y eso podrá desilusionarte por completo, provocando que el amor disminuya.

6 Aprende a escuchar

En muchas ocasiones estamos muy concentrados en pensar en nuestros propios problemas y olvidamos poner atención en lo que dice la pareja; es decir, estamos haciendo presencia físicamente pero la mente está en otro lado.
Por lo tanto, será preciso cambiar de actitud y realmente escuchar a la pareja, concentrarse en el aquí y ahora (en el presente); si lo haces podrás saber qué cosas necesita tu cónyuge, qué es lo que piensa, siente y demás.

7 Deja de fantasear

Las suposiciones son un obstáculo para ser feliz con tu pareja. Eso de pensar cosas que realmente no son ciertas y que solo te ponen en duda solo fracturara la confianza y el amor entre los dos. Por ello, debes ser capaz de comunicarte de manera asertiva cuando tengas algún tipo de inquietud, duda o molestia; para así aclarar las cosas y encontrar soluciones en conjunto.

La intimidad, los detalles de amor, salir de la rutina, son demostraciones de amor que unen a las parejas. Sin embargo, deberás ir un paso adelante; por ello aplica estos consejos para que el amor se fortalezca y puedan alcanzar la felicidad. ¡Viva el amor!
Fuente: familias.com