martes, 6 de diciembre de 2016

Ocho Regalos Que No Cuestan Un Centavo - Reflexión


1.- El regalo de Escuchar.
Pero realmente escuchar, sin interrumpir, bostezar, o criticar. Solo escuchar.
2.- El regalo del Cariño.
Ser generoso con besos, abrazos, palmadas en la espalda y apretones de manos, estas pequeñas acciones demuestran el cariño por tu familia y amigos.
3.- El regalo de la sonrisa.
Llena tu vida de imágenes con sonrisas, dibujos, caricaturas y tu regalo dirá: “me gusta reír contigo”
4.- El regalo de las notas escritas.
Esto puede ser un simple “gracias por ayudarme”, un detalle como estos puede ser recordado de por vida Y CAMBIARLA A UN TAL VEZ.
5.- El regalo de un cumplido.
Un simple y sincero “te ves genial de rojo”, “has hecho un gran trabajo” o “fue una estupenda comida” puede hacer especial un día.
6.- El regalo del favor.
Todos los días procura hacer un favor.
7.- El regalo de la soledad.
Hay días que no hay nada mejor que estar solo. Se sensible a aquellos días y da este regalo o solicítalo a los demás.
8.- El regalo de la disposición a la gratitud.
La forma mas fácil de hacer sentir bien a la gente es decirle cosas que no son difíciles de decir como “Hola” y “Muchas Gracias”.

Los amigos son raras joyas, que pueden hacerte enojar y sonreír, que poco a poco aprenden a escuchar, a alentarte y ellos siempre abrirán su corazón a nosotros.

lunes, 28 de noviembre de 2016

¿Está Sumido En Desesperación? Acuda A Dios Ahora…

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Si está atravesando una crisis, entréguela en manos de Dios en oración
1. Lectura Bíblica: Salmos 69:32, 33
2. Versículo para memorizar:
“Lo verán los oprimidos, y se gozarán. Buscad a Dios, y vivirá vuestro corazón. Porque Jehová oye a los menesterosos, y no menosprecia a sus prisioneros” (Salmos 69:32, 33).
3. Reflexión en la Palabra de Dios:

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Las playas suelen ser atrayentes, sobre todo en las mañanas cuando el sol camina perezoso hacia la cumbre y su calor comienza a bañar el cuerpo como una sábana ligera que sólo podemos percibir cuando nos cubre totalmente.
Ryan Caskey tenía en mente disfrutar la jornada al vaivén de las olas que morían en la playa, y se dejó llevar por las ondulaciones de agua salada que poco a poco lo llevaron mar adentro. Cerró sus ojos para mecerse con desgano.
No recuerda en qué momento, pero cuando tomó conciencia del peligro, estaba a más de un kilómetro de la playa en la que las figuras de hombres y mujeres tenían la dimensión de manchas pequeñas que se confundían con la arena blanca.
Comenzó a nadar, pero pronto perdió las fuerzas. Por momentos lo intentaba, pero el agua lo volvía a arrojar mar adentro.
—Dios mío, ayúdame…— musitó cuando comprendió la gravedad de su situación. Para entonces se dejaba hundir. Por momentos quiso abandonarlo todo y perderse en la profundidad. Pero temía morir. Ese miedo le llevó a intentar sobrevivir a como diera lugar sacando fuerzas de donde no las tenía.
Ryan aguantó tres horas y media. Los minutos se le hicieron eternos. Fue rescatado por una patrulla aérea que lo izó a un helicóptero y le salvó la vida. Desde las alturas pudo dimensionar la enorme distancia que lo separaba de tierra firme.
 

—Si Dios no me hubiese ayudado, sin duda me habría dejado morir…— explicó al equipo de paramédicos que le atendió minutos después.
Hay momentos en los que, al igual que Ryan, sentimos que todo está perdido y que no vale la pena intentarlo. Quisiéramos renunciar a todo. Las cosas van mal y cada nuevo esfuerzo termina la desesperanza.
Nos quedan dos opciones: la primera, resignarnos a una situación de crisis permanente, en la que todas las corrientes están en contra de nosotros, y la segunda, depositar nuestra confianza en Dios quien nos lleva de victoria en victoria. La clave es justamente esa: depositar en Él nuestra confianza.
Probablemente se encuentra en medio de una situación difícil. Enfrenta problemas con su trabajo, con la familia o donde quiera que desenvuelva. El panorama luce desalentador. Probablemente se siente luchando contra la corriente, totalmente desesperanzada, como si Dios lo deja solo; sin embargo es hora de recobrar el ánimo. Dios está a su lado.
Al referirse al socorro de Dios, el salmista escribió: “Lo verán los oprimidos, y se gozarán. Buscad a Dios, y vivirá vuestro corazón. Porque Jehová oye a los menesterosos, y no menosprecia a sus prisioneros” (Salmos 69:32, 33).
En los momentos de mayor desespero, tal vez porque perdió el empleo, porque las deudas lo agobian, porque reinan los problemas en su hogar o tal vez porque ha roto la relación con sus hijos, es probable que miremos todo ensombrecido a nuestro alrededor. Pero no es hora de rendirnos.
Una decisión que le invito a tomar hoy es que reciba a Jesucristo como su Señor y Salvador. Le puedo asegurar que no se arrepentirá. Emprenderá el maravilloso camino hacia el crecimiento personal y espiritual. Hágalo ahora mismo…
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4. preguntas para el crecimiento personal y espiritual:
a. ¿Buscamos a Dios en medio de la crisis?
b. ¿Hemos encontrado soluciones cuando sometemos las crisis a Dios?
c. ¿Qué nos ha impedido orar a Dios cuando hay dificultades?
d. ¿Estamos desarrollando fe en Dios para salir del laberinto?
e. Desde hoy someteré mis situaciones de crisis en manos de Dios

Escrito por: Fernando Alexis Jiménez
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Diez Razones Por Las Que Alabo A Dios - Reflexión

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Siéntete en la libertad de añadir tus propias razones para alabar a Dios en la sección de comentarios al final. ¡Bendiciones!
1.- Alabo a Dios porque Él es Dios.
2.- Alabo a Dios porque Él creó el universo.
3.- Alabo a Dios porque Él creó este pequeño ser que soy yo.
4.- Alabo a Dios porque Él envió a su Hijo para salvarme de mi pecado.
5.- Alabo a Dios porque Él me sostiene y me fortalece diariamente con el poder de su Santo Espíritu.
6.- Alabo a Dios porque Él me ha dado tanto una familia biológica como una espiritual.
7.- Alabo a Dios porque Él me ha dado dones y talentos para usarlos en la extensión de su Reino.
8.- Alabo a Dios porque Él es tan amable, tierno y misericordioso en todos sus tratos conmigo. Me habla por su Palabra para que yo le pueda responder en oración.
9.- Alabo a Dios porque Él volverá pronto.
10.- Alabo a Dios porque él ha prometido que pasaré todo la eternidad con Él.

Escrito por Will Graham

En El Lugar Secreto – Reflexión


¿Cómo nos trae el Señor consuelo y paz en tiempos de aflicción? Nos lleva al lugar secreto de intimidad con Él. Jesús nos recuerda que es allí donde el Padre nos toca personalmente: “Cuando ores, ve a tu aposento y cierra la puerta. Ora a tu Padre que te ve en lo secreto y Él te recompensará públicamente” (Mateo 6:6, mi parafraseo).
Recientemente, un querido amigo mío – el obispo de un movimiento Pentecostal en Hungría – murió trágicamente en un accidente. El horno de su casa se prendió en fuego y él sufrió graves quemaduras. Fue tratado y se pensó que estaría bien, pero unos días después murió repentinamente por unos coágulos sanguíneos que se habían formado.
Amigos alrededor de todo el mundo están apoyando y orando por su viuda. Pero el verdadero consuelo para ella solo puede venir de lo alto. No hay psicólogo que pueda ayudarla en su profundo dolor. El Consolador es fiel para encontrarse con ella en el lugar secreto de la oración.
Soy consciente de que no puedo alcanzar personalmente a los cientos de creyentes heridos que nos escriben. Recibimos una carta de una esposa de pastor embarazada, que acaba de descubrir que su esposo es un pedófilo. Ella escribe: “No sé qué hacer, pero creo que debo divorciarme de mi marido. No quiero que abuse de nuestro hijo”.
Hay una sola cosa que cada hermano o hermana que sufre puede hacer: Llevarlo todo a Jesús, encerrarse con Él, y encontrar consuelo en su presencia. El Señor dice: “Porque satisfaré al alma cansada, y saciaré a toda alma entristecida” (Jeremías 31:25). ¿Cómo hace esto Dios? Él nos encuentra en el lugar secreto: “El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente” (Salmo 91:1).
¿Ves ahora la importancia de preparar el corazón para orar en el lugar secreto? No se trata de legalismo u obligación, sino de amor. Se trata de la bondad de Dios hacia nosotros. Él conoce el futuro y sabe que necesitamos tremendos recursos y renovación diaria. Todo esto se encuentra en el lugar secreto de la oración con Él.
Quizás pienses que no sabes cómo orar, pero puedes comenzar por simplemente alabarlo. Lo que importa es que llegues a ese lugar por la fe, por amor en obediencia y tu Padre te verá allí. Él te revelará su amor en el lugar secreto, y te recompensará públicamente con el fruto de su reino. El Espíritu Santo intercederá por ti y te enseñará cómo orar.

Fuente: http://sermons.worldchallenge.org/node/11981

sábado, 19 de noviembre de 2016

Siete Maneras de Hacerle Daño A Tu Pastor – Reflexión



Si de verdad quieres hacerle daño a tu pastor, este artículo es para ti.

Solo en la semana pasada, tuve varias conversaciones con docenas de pastores. Estos pastores aman a sus iglesias y a sus miembros, y están verdaderamente comprometidos con sus llamados.
Pero son personas verdaderas, que pueden ser verdaderamente heridas.
Los pastores con los que hablé la semana pasada compartieron conmigo siete temas comunes acerca de las cosas que más daño les hacen. Así que, si quieres de verdad hacerle daño a tu pastor, sigue estas instrucciones con cuidado:
1. Critica a la familia del pastor. Hay pocas cosas tan dolorosas para los pastores como el criticar a sus familias, especialmente si las críticas están relacionadas con asuntos de la iglesia.
2. Dile al pastor que se le paga demasiado. Hay muy pocos pastores que ganan mucho dinero. Pero sí hay un cierto número de miembros de la iglesia a los que les gustaría hacer sentir mal al pastor por lo que gana.
3. No defiendas al pastor. Los críticos pueden ser muy hirientes. Pero aún más hiriente son los que permanecen en silencio mientras su pastor es atacado verbalmente. El silencio, en este caso, no es de ayuda.
4. Dile a tu pastor lo fácil que es su trabajo. Puede doler de verdad cuando alguien sugiere que un pastor en realidad solamente trabaja unas diez horas por semana. Algunos de hecho creen que los pastores tienen varios días libres a la semana.
5. Sé constantemente negativo. Normalmente, los pastores pueden lidiar con las críticas ocasionales. Pero las relaciones con los miembros de la iglesia que son constantemente negativos son verdaderamente dolorosas. ¿Cómo sabes que has tenido éxito en este sentido? Cuando el pastor huye en la dirección opuesta al verte.
6. Haz comentarios acerca de los gastos del pastor. Lo oí de un pastor la semana pasada. Un miembro de la iglesia le preguntó: “¿Cómo puede darse el lujo de ir a Disney World?” Oh, wao.
7. Compara desfavorablemente el ministerio y la predicación de tu pastor con los de otro pastor. Muchas veces un miembro de la congregación quiere que sepa lo mucho que le gusta el pastor que escucha por internet comparado su propio pastor. Si realmente quieres hacerle daño a tu pastor, asegúrate de que él sepa lo inferior que es.
Así que, si el objetivo de tu vida es herir a tu pastor, uno o más de estos enfoques funcionará bien.
Pero, si eres como la mayoría de los buenos miembros de la iglesia, querrás lo mejor para tu pastor. Así que haz lo contrario de estos siete.
Y si te preocupa que tu pastor no se mantenga humilde a menos que alguien lo ponga en su lugar, no te preocupes. Siempre habrá un montón de esos otros miembros de la iglesia a su alrededor.

Fuente: ThomRainer.com. Traducido por Manuel Bento.